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Niño saliendo de bucearCada vez que nos sumergimos en el agua para practicar buceo estamos asumiendo una práctica no exenta de riesgos. En el caso de los menores, dependiendo de su edad podemos encontrarnos de que no se encuentran en condiciones de asumir esos riesgos. 

Por ello, es necesario tener en cuenta las diferencias físicas y fisiológicas existentes entre niños y adultos.

Aspectos como las diferencias en la termorregulación, la fortaleza física y el desarrollo de su corazón y pulmones deben tenerse en cuenta a la hora de practicar buceo con niños.

Niños buceandoLa menor cantidad de músculo juega a favor de la mujer en cuanto a consumo de oxigeno ya que, al haber menos superficie muscular, se demanda una menor oxigenación y, por lo tanto, el consumo de aire se reduce. De todos es conocido que en la misma inmersión y similar experiencia, una mujer suele consumir menos litros de aire comprimido que un hombre de tamaño similar.

Por contra, el mayor porcentaje de grasa corporal en la mujer, en general, ejerce un papel negativo, pues el nitrógeno es altamente liposoluble, lo que significa que la estructura grasa fija las moléculas de nitrógeno con mas afinidad (hasta cinco veces mas) que la sangre. Además, este tejido esta poco vascularizado y el flujo sanguíneo aún se reduce mas en situaciones de riesgo, lo que hará más difícil la eliminación del nitrógeno acumulado en él. 

TERMORREGULACIÓN

Generalmente, las mujeres tienen una mayor cantidad de tejido graso que los hombres, y como la grasa tiene una baja conductividad térmica, mantiene mejor el calor corporal. Esto sería una ventaja frente a los hombres durante una inmersión en aguas frías. 

Sin embargo, la mayor superficie por unidad de masa de las mujeres hace aumentar la pérdida de calor en el agua al aumentar la superficie de contacto. Por estos dos factores con efectos contrarios es complicado predecir la incidencia de la hipotermia entre los buceadores en función de su sexo.  

Curso de buceo para niñosHay varias diferencias obvias entre hombres y mujeres, incluyendo las siguientes: 

  • Los niños tienen un tamaño menor que los adultos.
  • Los niños tiene menos fuerza, necesaria para cargar con el equipo de buceo.
  • Los hombres son un 30% más fuertes que las mujeres, especialmente en la parte superior del cuerpo.
  • Los hombres tienen el corazón y los pulmones más grandes, y su nivel más alto de testosterona les permite producir una mayor cantidad de glóbulos rojos.
  • La piel masculina tiene más colágeno y sebo, que hace que sea más gruesa y más grasa que la piel de las mujeres.
  • En general, las mujeres tienen un mayor porcentaje de grasa corporal que los hombres.

TRAJE DE BUCEO

La función del traje es aislarnos del frío y de su sensación, por lo que su elección debería ir orientada en ese sentido, teniendo en cuenta el tipo de buceo que practicamos y como nuestro caso personal (¿somos frioleros?). En su construcción se tiene en cuenta el tamaño del pecho medido en su zona más ancha, el contorno de la cintura y el de la pelvis, además de la longitud de mangas y perneras. Como mujeres y hombres poseen diferentes medidas en su constitución, los fabricantes disponen de trajes diseñados específicamente para cada sexo.

La utilización de un traje húmedo de buceo para hombre por parte de una mujer podría, además de resultar incómodo, permitir una excesiva entrada y salida de agua, con lo que su función aislante se vería disminuida y con ello su efectividad.

JACKET

El diseño de los chalecos compensadores de flotabilidad (jackets) se ha basado tradicionalmente en las características físicas del cuerpo masculino, por lo que utilizados por mujeres éstas sufrían opresión en la zona del pecho. Cada vez con más frecuencia, los fabricantes de equipamiento de buceo incluyen en su oferta chalecos especialmente diseñados para mujeres, que distribuyen las bandas de sujección de forma que la evitan. 

Normativa legal sobre buceo con menoresUna de las cuestiones que preocupan a muchas buceadoras es la práctica del buceo durante el embarazo y la posterior lactancia materna.

Aunque no existen estudios experimentales sobre los efectos del buceo en el feto, se han observado en algunos casos bajo peso al nacer y dificultades respiratorias, por lo que por precaución se desaconseja la práctica del buceo a las mujeres embarazadas. 

EFECTOS EN LA MADRE 

Durante las primeras semanas de embarazo, algunas mujeres suelen experimentar vómitos, los cuales son causa de deshidratación, y ésta es uno de los factores que contribuyen a la enfermedad descompresiva. En el caso de que los vómitos aparecieran durante la inmersión, hay posibilidad de que la buceadora pudiera entrar en pánico y sufrir un accidente descompresivo o una sobreexpansión pulmonar debido a un ascenso rápido o descontrolado.

EFECTOS EN EL FETO

Por motivos éticos no se ha realizado ningún estudio experimental sobre los efectos del buceo sobre el feto, por lo que no se puede descartar que exista riesgo para el mismo.
Durante la descompresión (ascenso) el nitrógeno sale al exterior a través de los pulmones mediante la respiración, lo que evita la formación de micro-burbujas. Pero en el feto, que carece de proceso respiratorio, el torrente circulatorio pasa entre las dos aurículas a través del llamado foramen oval, lo que posibilitaría que cualquier micro-burbuja de nitrógeno llegase directamente al cerebro, produciendo una peligrosa embolia gaseosa, lo que hace desaconsejable la práctica del buceo.

LACTANCIA MATERNA

El nitrógeno no es absorbido por la leche materna y por tanto no puede pasar al lactante, por lo que no existe peligro para el bebé, aunque el buceo produce deshidratación que puede interferir en la producción de leche disminuyéndola, por lo que la mujer deberá hidratarse convenientemente.

CONCLUSIONES

Las mujeres, al igual que los hombres pueden practicar el buceo con seguridad si disponen de la adecuada aptitud física. Las diferentes situaciones que se dan en el caso de las mujeres deben ser tenidas en cuenta para adaptar las características de su buceo, o abstenerse de practicarlo en algunos casos.

La práctica del buceo por parte de embarazadas, o de mujeres que crean estarlo, no es aconsejable ya que no se ha demostrado con seguridad la no existencia de complicaciones.

Tras el parto, los ginecólogos aconsejan establecer un periodo de seguridad, cuya duración dependerá de si se trata de un parto común (21 días) o de una cesárea (40 días) para dar tiempo a la correcta cicatrización. Aunque el considerable esfuerzo físico que supone cargar con el equipo de buceo hace mas aconsejable alargar algo ese plazo. 

No hay peligro para el bebé alimentado mediante lactancia materna, pero la madre deberá hidratarse convenientemente para compensar la deshidratación que produce el buceo.